¿Alguna vez has decidido soltar algún apego de tipo emocional? Sin duda alguna te habrás dado cuenta de lo oneroso que es el camino sobre todo cuando tenemos sembradas en nuestras mentes creencias equivocadas y en el corazón heridas que nos hacen más difícil el avance.
Sentirnos sin “flotadores” en el mar de la vida nos crea mucha angustia y ansiedad y entonces en vez de soltar nos apegamos más a aquello que no es ni será lo que es para nosotros.
Subsistimos apegados emocionalmente y recibimos solo “limosnas” de aquellos que no están dispuestos a dar ni a darse y que quizá también por miedo a no tener lo que les damos, mantienen una ilusión de lo que podrá ser y así el tiempo transcurre y llevamos en nuestras espaldas el lastre de nuestros propios miedos, ignorancia y creencias falsas.
Fuimos creados para vivir la vida y ser libres , podemos volar acompañados con quien o quienes ya tengas alas y estén listos para hacerlo, pero tenemos que soltar las cuerdas que nos atan a quien o quienes no están listos para emprender el vuelo y darse la oportunidad de acompañarse sin depender, pero disfrutando la compañía.
Quizá tus alas estén heridas porque les has impuesto una carga muy pesada, han tratado de elevar el vuelo muchas veces, pero el peso de tus apegos les ha restado fuerzas. Mientras hay vida, hay posibilidades de fortalecer tus alas, soltar es sentir la libertad de ser quien eres y de experimentar tu propia fortaleza, de descubrirte y de darte cuenta que no necesitas “flotadores” para vivir.
Marichu