En términos generales podríamos decir que como padres amamos a nuestros hijos, pero…. ¿realmente ellos lo sienten?
Proveerlos no es suficiente, necesitan de nuestro tiempo, de nuestras miradas, de nuestro acompañamiento. 
Como padres adultos que somos, hay muchos deberes, intereses y deseos que tendremos que atender, pero siempre debemos buscar el equilibrio.
La balanza no debe inclinarse a estar más en tu vida que en la vida de tus hijos, sobre todo cuando ellos están pequeños y están en plena formación.
Habrá invitaciones a diversos eventos, querrás como padre (madre) divertirte, disfrutar, tener tu propio tiempo y espacio para ti, pero tendrás que encontrar la sabiduría para no “sacrificar” el tiempo que tus hijos necesitan que compartas con ellos.
Aquí no hay reglas, ni manuales que te indiquen que es lo mejor, sólo la respuesta la encontrarás dentro de ti, en esa voz interior que te indicará si estás haciendo lo correcto o no, si por tener y hacer no estás dejando de ser y estar en el momento más necesario en la vida de tu hijo.
Es complejo lo sé, quizá tengamos la respuesta más rápida a la mano cuando decimos que les damos tiempo de calidad, pero a veces ese “tiempo de calidad”, puesto según nuestro criterio, que además se justifica por “todo” lo que tenemos que hacer y producir para ellos, no es el necesario para que los hijos se sientan verdaderamente amados y acompañados.
Reflexiona sobre ello y ojalá puedas encontrar lo que es mejor para tu hijo para lograr formar verdaderamente ese vínculo de amor y confianza entre tú y él.
Marichu