He visto con frecuencia muchas caritas de niños tristes, tal parece que no saben sonreír o que no tienen motivos para estar alegres o felices.
A veces observo sus caritas con una especie de mueca que habla de fastidio, tristeza, miedo o simplemente un “me da los mismo”
Les he pedido que me regalen una sonrisa y cómo si su cara estuviera contracturada o se hubiera acostumbrado a tener una máscara con una sola expresión todo el tiempo, no pueden expresar simplemente con su expresión facial el ¡ME SIENTO BIEN, ESTOY FELIZ….!

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué hay tantos niños tristes?

Al parecer hay muchos factores, pero me voy referir a uno en específico en donde los padres tenemos mucha responsabilidad sobre este hecho y es simplemente que los niños no SON MIRADOS POR SUS PADRES….. así es, están, pero no están, mirar no es lo mismo que ver. Los vemos todo el tiempo pero sólo para regañarlos, criticarlos, juzgarlos, amenazarlos, gritarles, castigarlos, etc. Los vemos con miradas descalificadoras, los vemos a veces como si quisiéramos que desaparecieran porque tantos ¡papá! ¡mamá! demandando nuestra atención todo el tiempo nos causa muchísimo estrés.

Si tan solo volviéramos a poner a nuestros hijos en nuestra mirada con AMOR, ellos volverían a sonreír, escucharíamos sus sonoras carcajadas, disfrutaríamos viéndolos vivir con alegría en su corazón, simplemente porque son mirados por nosotros, porque a través de esta acción los hacemos sentir valiosos, importantes, bienvenidos a la vida, aceptados y amados por nosotros.

¿Qué te parece? Sólo te pido que realmente empieces de nuevo a MIRAR A TU HIJO DESDE EL CORAZÓN.

Marichu