Nuestras emociones todo el tiempo nos están moviendo a diferentes sensaciones,, estados de ánimo, percepciones de nosotros mismos, de los demás y de nuestro entorno.
A veces son como una especie de “caballos desfrenados” que van a donde se les pega la gana y como se les pega la gana…..
Nos pueden llevar desde los cielos hasta los infiernos, nos pueden dar salud o enfermedad, nos pueden hacer grata la vida o llena de infelicidad. Ahí están nuestra emociones todo el tiempo como mareas que vienen y van y a veces las corrientes que las mueven no son tan gratas.
Por eso es muy importante reconocerlas, nombrarlas, darles el cauce correcto, inteligente, consciente, la magnitud de la expresión de ellas en forma apropiada.
A través de ellas experimentamos la vida, sabemos lo que es amar y odiar, sentir tristeza o alegría, esperanza o desesperanza, envidia, egoísmo, ira, enojo, etc.
En verdad el cuerpo emocional es un maravilloso regalo del creador hacia nosotros, pero tenemos que aprender INTELIGENCIA EMOCIONAL, tenemos que darle un “cochero” a esos caballos, ponerles freno cuando sea necesario y dejarlas fluir en los mares que les corresponden.
Y para ello a veces se requiere de un espacio en donde podamos hablar de ellas, de cómo habitan en nuestro interior, de cómo “adornan o ensucian nuestra casa”, de cómo aceptarlas y utilizarlas para el bien que fueron creadas.
¿Cuántas diferentes emociones te están habitando en este momento? ¿Te sientes cómoda con ellas? ¿Te averguenzas de tus celos, de tu envidia ?