¿Has observado si tienes alguna programación al respecto, alguna creencia dominante que te ha llevado a que la vida te viva y no a vivirla realmente?
Un día de estos me desperté pensando sobre este tema, en verdad creo que descubrí que la mayor parte del tiempo vivía mi vida con un objetivo: Ser productiva y esto no quiere decir que vivir así esté del todo mal, pero en verdad vives para hacer cosas, para ganar dinero, para ser eficiente, para ayudar, para enseñar, etc. cualquiera que sea tu propósito al levantarte. Lamentablemente somos presos de las cadenas malditas de las rutinas que hemos establecido para ser productivos. Nos levantamos y después de hacer todo el ritual correspondiente, salimos a “ganarnos la vida”, a poner dinero en nuestras cuentas para pagar lo que nos hace tener y pertenecer a cierto status que nos genera prestigio, comodidad, seguridad, etc.
Y me dije…..¿Eso es todo lo que hay? Quizá esto corresponda a ciertas edades o etapas de la vida, pero aún así la vida vivida desde ese sólo objetivo nos alcanza, nos frustra, nos enferma, nos estresa, nos deja sin aliento a veces, sin fuerzas, muchos se quedan en el camino y parece como si no hubiera algo más allá.
Y así, un día, como les comentaba, me pregunté si sólo habría que vivir la vida para realmente vivirla, es difícil explicar con palabras lo que mi corazón comprendió en ese momento, mi dilema: ¿Producir o Vivir?, ¿tú que opinas?
Por lo pronto yo estoy aprendiendo a vivir, estoy dando pequeños pasos que me están permitiendo descubrir otros matices de la vida, ahora produzco más endorfinas que me hacen sentir bien cuando realmente miro la vida y permito que esta me atrape, cuando saboreo sus sabores, cuando disfruto sus olores, cuando observo sus maravillas, cuando fluyo y me permito recibir sus regalos. Cuando confío en mis talentos y me permito usarlos y entonces recibo a cambio lo que necesito para satisfacer mis necesidades físicas, cuando alimento mi espíritu y procuro estar en paz, cuando me permito llenarme de gozo y de esperanza y cuando lleno mi corazón de fe y confianza y entonces me vuelvo más creativa y de esta mano viene mi productividad, no porque debo de, sino porque es el resultado de.
¿Qué te parece?
Marichu