Cuida mucho las formas en que te diriges a tu hijo y cómo lo corriges. Los gritos, las faltas de respeto, las amenazas y las descalificaciones sobre su persona son letales para su autoestima y además dejarán lastimosas heridas en su concepto de sí mismo que perjudicarán su manera de ver y vivir la vida.
Aunque la conducta de tu hijo no sea la apropiada, nada en absoluto te da derecho a maltratarlo, quizá tu pretexto sea que se portó mal o que no te está contestando de manera “correcta”, pero en el trasfondo, en tu manera de reaccionar como papá (mamá), hay quizá un niño(a) herido, que aún no ha resuelto el tema con sus padres o quizá hay un cúmulo de frustraciones que no acabas de resolver como adulto.
Obligar a tu hijo a tragarse sus lágrimas o a sonreírte y pedirte perdón por la forma en que según tú se comportó, es un acto ignorante y cruel de tu parte que tendrá repercusiones de diversa índole.
Con el tiempo tu hijo crecerá con una ambivalencia en sus sentimientos con respecto a ti, serás odiado y “amado” al mismo tiempo, podrá mentirte y volverse hipócrita, bloquearás el canal de comunicación y cerrarás la posibilidad de su confianza básica en el mundo etc.
Por favor!!!!!! ya no lo lastimes, busca ayuda, empieza a sanarte, elabora tus frustraciones y conviértete en el papá (mamá) que acompañará de manera amorosa y respetuosa a su hijo.
Marichu